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jueves, 6 de octubre de 2011

Próximo estreno: Eva de la Argentina



María Seoane, ensayista, documentalista, periodista comprometida, está en las vísperas del estreno de Eva de la Argentina una película animada sobre la vida de Eva Duarte de Perón que escribió y dirigió. La banda de sonido es de Gustavo Santaolalla. Más abajo un fragmento de una conversación publicada en el número de octubre de la revista Caras y Caretas dedicado a las películas que hacen Historia.

L.C: María ¿por qué quiso contar la historia de Eva?
M.S: Quise contar la historia de Eva porque es la mujer política que más admiro, no solamente de nuestra Historia, sino de las historias de otros países. Y está muy anclada en mis recuerdos infantiles: cuando Eva murió yo tenía 4 años, pero recuerdo las imágenes de mi madre llorando y de que su nombre siempre estuvo presente como un hada benéfica para mi familia. Y sacando documentales extraordinarios, como La tumba sin paz de Bauer y Bonasso, las reconstrucciones ficcionales tenían el problema de que no eran ni Eva, ni Perón los que estaban en la película. Además, sentía que Eva había existido en la Historia argentina 8, 9 años, su registro documental abarca un período muy breve de la Historia.

L.C: Entonces ¿qué período de la vida de Eva narra la película?
M.S: Toma desde su infancia, su muerte, hasta su azarosa posteridad, con el robo del cadáver, y su descanso en la tumba que hoy está en Recoleta. La película tiene 2 finales, uno real y otro no. Yo pensé que para hablar realmente de la historia de Eva había que hablar no solo de lo registrado sino de aquello que cruzó su historia: la metáfora sobre sus orígenes, sus pasiones, los sentimientos que atravesaron su vida: la pasión, el rencor, la venganza, la entrega, el compromiso.

L.C: ¿Por qué eligió cederle el punto de vista a Rodolfo Walsh para que cuente esta historia?
M.S: Es un homenaje al periodismo, y a mi admirado Walsh con el cual me identifico. Él reunía el rol de periodista, como soy yo, el rol de narrador, como soy yo, y el rol de militante comprometido con las ideas como yo me identifico. Pero él es un personaje de ficción porque toma mi punto de vista pero lo que dice, o cuenta, es lo que yo veo, o siento de la historia. Él también tiene autodeterminación: es como alguien que cuenta la historia, pero habla de sí mismo al contarla. Y a través de él lo que yo hago es hablar de mi generación, la más extraordinaria del S.XX porque estuvo dispuesta a comprometerse pasionalmente con el cambio político de la Argentina, más allá de sus aciertos, o desaciertos.
 

miércoles, 6 de abril de 2011

Abbas Kiarostami (Segunda parte)


La crítica, otros directores
 
De los cineastas vivos, quizás sea Kiarostami quien más laudos aprobatorios ha conseguido no solo entre críticos, sino también entre sus colegas. Son conocidas las declaraciones de Scorsese y de Godard sobre su obra - dichos a los que Abbas ha respondido en algunos casos con sorna -, así como también la admiración que despierta en directores tal Atom Egoyan.
El cineasta ha declarado que en sus films él hace apenas una parte, el resto lo debe terminar y completar el espectador. De allí también que sus historias no respeten las pautas de una narración aristotélica (introducción, conflicto y desenlace), y esquivan contarle al espectador lo que cualquier película hollywoodense no eludiría. Pero, como dice el propio Kiarostami, aL contrastar su cine con las super producciones contemporáneas hollywoodenses en Ten on Ten, sus películas son sobre “(…) los seres humanos y su alma. En este tipo de cine los hombres, con su complejidad y problemas, son el material substancial”.

Abajo un fragmento y link a una entrevista con Kiarostami (foto), realizada en Melbourne, en el 2004, y publicada en Film Ireland meses después.

Abbas Kiarostami is widely regarded as one of the most innovative directors working today. Lorena Cancela talked to him about nature, cars and the disengagement of the filmmaker.
Lorena Cancela: In Through the Olives Trees one of the ideas that struck me after seeing the film is the relationship between life and movies. What is the difference between life and movies, if there is any?
Abbas Kiarostami: It is a difference between something that is fabricated and something that is true, or the difference between something that is framed and something that is true. What I try to do is to make films that are really close to the truth, but this is just an attempt, it is a try. I try to, it doesn't mean I am successful. Real success is being able to document life; I don't think I have been extremely successful in this try, but I am trying to continue to develop. During the course of the filming something occurs outside of the original script, or the original screenplay. For me, those moments represent real success, the moments you can document.

domingo, 3 de abril de 2011

Conversación con Raúl Perrone

Todos los sábados de abril, en la trasnoche de INCAA T.V Argentina, los televidentes podrán disfrutar del ciclo Mundo Perrone: travesía a un país independiente. La conversación que adjuntamos tuvo lugar entre quien firma y Raúl Perrone, en el año 2002, para ser precisos un 2 de abril, en el bar La Terraza de Ituzaingó, en el conurbano bonaerense. Las ideas de Raúl no solo siguen vigentes, también son contundentes, y coherentes con lo que sostiene hoy.

Lorena Cancela: A las proyecciones nocturnas de Graciadió (1997) fue mucha gente… Yo fui una de ellas.

Raúl Perrone: Si, fue mucha gente y fue como un fenómeno. Abrió las puertas a muchas cosas porque estamos hablando del año ’98. Hoy es muy corriente ver que una película esté en una sola sala, en horarios raros, dos o tres veces por día. Digo, me parece que se abrió una manera distinta de poder mostrar cine, no solo de hacerlo. Aparte, mostrándolo en video sin que se haya pasado a 35mm. A mi encantaba llegar a las 12 de la noche y encontrarme con 200, 300 pibes haciendo cola.

L: Tu cine anticipó una forma distinta de hablar (alejada de la grandilocuencia) y propia del llamado nuevo cine argentino. ¿Trabajás con guión?

R.P: Yo trabajo con pautas, más que con guiones. No hago guiones ortodoxos que se siguen a rajatabla. Mi cine está hecho de intuición y de arrebato. Son anotaciones que yo sé a donde conducen y dejo, también, mucho librado a la confianza que tengo en los actores con los que trabajo. Pero, aunque pueda sonar contradictorio, esa improvisación está absolutamente calculada: soy muy obsesivo y obsecuente con lo que quiero contar, cómo lo quiero contar, en qué planos lo quiero contar. Después el resto lo modifico de acuerdo a lo que voy sintiendo en el momento.

L.: ¿Qué es el montaje para vos? ¿Qué posibilidades te da el montaje?

R.P: Yo en realidad utilizo poco montaje. Cuando yo pensaba mi cine lo pensaba sin el montaje porque creía que no había que salvar a los actores. El cine para mi es un hecho de adrenalina pura y el montaje salva a un actor. Yo quería ver qué pasaba en un plano secuencia de tres minutos con esos tipos ahí, con la cámara sin moverse, qué pasaba con ellos, con su incomodidad. Pero después me fui dando cuenta de que el montaje también me permitía contar cosas y empecé a utilizarlo pero muy poco, quizás para marcar un principio y un final.
En el cine, si veo un primer plano de una mano agarrando un vaso y no dice nada lo interpreto como un plano publicitario. Si yo hago un primer plano es porque quiero mostrar que va a pasar algo con ese vaso.

L.: ¿El cine retrata la realidad?

R.P: Yo trato de hacer un cine muy parecido a la vida. Algunos críticos me han catalogado como vanguardista porque las caminatas en mis películas por el medio de la calle son poéticas, y a lo mejor no pertenecen a la realidad, pero yo creo que hago un cine parecido a la vida. Esas son licencias que me tomo. Yo anoto, soy un cronista de la vida. Hago anotaciones y hago toda una película de anotaciones, y de cosas que me acuerdo, que me pasaron, que viví a las 18, 19 años… Cosas universales que a todos nos pasan.

L.: ¿Qué te motiva a filmar?

R.P: Lo que me motiva son las ganas de hacer cine. Mi cine está hecho de intuiciones y motivaciones. Yo siempre digo a los tipos que estudian cine que si una nota que me hacen sirve para motivarlos, eso está hecho. Es lo que a mi me ha pasado con tipos como Favio, Bergman, Wenders. Leí notas de los tipos y me dieron ganas de hacer cine, o ir a ver una película de esos tipos. Una foto en un diario, una frase, cualquier cosa me puede motivar a hacer una película. Y todo el tiempo necesito de ese tipo de cosas. Entonces cuando tengo momentos, digamos no muy gratos - porque uno es un ser humano - voy a ver esas películas y una escena me motiva a crear y hacer películas.

L.: ¿Qué es ser independiente?

R: P: La independencia está en la cabeza. La palabra independiente es muy grande y abarcativa. También te puedo llegar a decir contradictoriamente que Spielberg es independiente porque hace lo que se le canta, con mucha plata, claro. Yo soy independiente en el sentido que sigo siendo coherente con una obra, coherente con lo que dije hace ocho años. Si hubiera hecho dos películas y estuviera trabajando para un Multimedio, hubiera aprovechado eso para hacerme el loquito y lograr algo como hace mucha gente. Pero a esta altura del partido es muy difícil que me pueda llegar a vender porque soy absolutamente caprichoso. Para mí, la independencia es hacer la película que quiero, con los actores que quiero, contarla como quiero, con la música y el afiche que quiero. Yo soy el autor real de todas mis películas: elegí hacer esas películas no porque no tenía plata, es una elección.

L.: ¿Sería una estética de la pobreza?

R.P: No, no. Lo mío es una estética de la estética. Yo hice una estética de mi cine, yo elegí esos lugares. Qué loco, la gente habla de la trilogía de Ituzaingó porque todas las películas son en Ituzaingó. Para mi Ituzaingó es como Manhattan para Woody Allen. Y filmo en Ituzaingó porque quiero darle una identidad a mi ciudad, pero eso no quiere decir que los tipos de Ituzaingó sean como los tipos de mis películas, muestro otra parte. A mi me interesan las historias de los perdedores más que de ganadores. Los ganadores me aburren. Yo filmo en Ituzaingó porque me siento cómodo o seguro – soy muy fóbico -. Todas mis películas transcurren a unas cuadras de mi casa y la posición de la cámara hace que muchas veces ni el dueño de casa reconozca la puerta de su hogar.

L.: ¿El digital democratizó la realización de películas?

R:P: El digital dignificó a los boludos y lo digo con mucha propiedad porque yo trabajé siempre en video. En el ’94 yo era como un loco para el mundo del cine y hacía este tipo de cosas en video. Pero tuvieron que venir un par de boludos daneses a demostrarle al mundo: “¡Che, el digital!”. Dignificó. Vos agarrás a cualquier estúpido y le preguntás si filmó su película en video y te responden: “No, en digital”.
Pero bueno, es la idiotez de los pibes que estudian. Cuando los pibes hacían colas para ver Graciadió no intelectualizaban, no decían: “Che, qué lástima. está hecha en video.” Salían emocionados porque vieron una película. Lo que yo decía en aquel momento, que lo digo ahora con más autoridad, es que el soporte no te condiciona para nada. Hoy está más aceptado que hace seis años atrás: la tecnología superó la idiotez. Lo maravilloso es que yo hice todo eso sin haberlo pensado: filmaba en ese formato porque no tenía otra. Me parece muy bueno que ahora se haya abierto la cabeza de la gente.

L.: ¿No creés en las escuelas de cine?

R:P: No es que no estoy de acuerdo con las escuelas de cine, las escuelas de cine tienen que existir, me parece. No estoy de acuerdo con que se les enseñe a los pibes a gastar plata y no hacer películas. No estoy de acuerdo con que todas las discusiones del cine pasen por la plata. Si yo tuviera una Escuela de Cine, y es lo que yo trato de hacer en el taller, doy dos charlas y en la tercera charla ya están todos trabajando. Soy más amante de la práctica que de la teoría. Me parece que no estoy de acuerdo con algunos profesores de las escuelas de cine y no con las escuelas de cine, las escuelas de cine deben existir.

O: ¿Cómo ves el fenómeno de los festivales?

R.P: A mi los festivales, en general, nunca me interesaron para nada. Los festivales son un mercado persa donde va la gente que no tiene nada que ver con el cine. Esa locura de encontrarte con gente que te dice voy por la octava, me parece una estupidez. Creo que a la quinta película vos no sabés ni cuál viste al principio. Y después las mesas de café con toda la gente haciendo lobby me parece una estupidez. Yo no nací para hacer eso. A lo mejor es una equivocación mía, es una negligencia mía pero tampoco viajo a festivales afuera. Estuve invitado diez días a Madrid y no fui. Me preocupan más otras cosas que ir a recorrer festivales. Si tuviera veinte y pico estaría interesante porque te invitan, vas gratis, conocés cosas, pero a los cincuenta me interesa comer pochoclos y ver películas en mi casa.

L.: Raúl, ¿qué es el cine?

R.P: El cine es visceral y sale de las tripas. El tipo que piensa lo contrario debe tener su vida fríamente calculada y yo no la tengo. Yo trabajo de esa manera, es como el amor, es como con las mujeres, tenés que enamorarte. Yo me tengo que enamorar de la película.

Copyleft Lorena Cancela

martes, 29 de marzo de 2011

Conversaciòn con Luis Alarcón

(Lorena Cancela, Luis Alarcón)

Don Luis Alarcón es, a decir de muchos, "el" actor chileno. Para compartir un momento con él, en Chile, hay que estar preparado a las interrupciones: la gente lo saluda con respeto, y admiración, y él les responde caballerosamente. Luis es, también, una pieza clave dentro de la obra temprana del cineasta chileno Raúl Ruiz. Abajo, un fragmento de la conversación entre quien firma y el Sr. Alarcón que tuvo lugar en el verano del 2011 en Puerto Natales, Chile.

                            http://fundacionmuestradecineenlapatagonia.com/videos.html

L.: Luis, usted fue, y es, amigo de Raúl Ruiz…

L.A: Yo a Ruiz lo conocí a eso de los 18 años, en Concepción, porque él estaba en un taller literario allí, y yo estaba trabajando como actor. En ese entonces se hacían todo tipo de talleres artísticos, la ciudad era un polo cultural muy importante pues la Universidad tenía un rector muy culto, al que le interesaba la cultura y hacía cosas por ella. A los talleres literarios invitaba a gente de todos lados. Por ejemplo, recuerdo que vinieron escritores de San Francisco, así conocí a mucha gente que no hubiera podido conocer en otras circunstancias. Allì empezamos con Ruiz el juego de inventar cualquier cosa

L: … eran medios surrealistas…

L.A: Sí, inventábamos una historia, y el otro la seguía, o inventaba otra. Siempre estábamos bastante “regados”, con buen vino, sin droga, y eso nos soltaba la lengua, así fueron nuestros primeros contactos.

L. Ustedes tienen orígenes chilotes (de la Isla de Chiloé). Su mamá es de Chiloé, y en el caso de Ruiz, su padre. ¿Si? ¿Cómo se reconocieron?

L.A: De repente nos dimos cuenta de la “chilotancia” de su padre, y yo le dije: “Bueno, mi mamá es chilota así que yo soy más chilote que tú” (en la isla la sucesión es por la vía materna). Igual, no hicimos mucha cuestión de eso sino que en la imaginería de él, y en la mía, hicimos contacto. De repente, nos dimos cuenta, o no nos dimos cuenta de eso, y así nos empezamos a entender. Y eso llega hasta hoy: seguimos en la misma onda, hablando el mismo idioma. Es algo bastante especial.


L.: ¿Cuándo surgió La cofradía de los Caballeros Antiguos?

L.A: Los Caballeros Antiguos fue una idea que se le ocurrió a Raúl espontáneamente. Él quería fundar una sociedad, e invitó a amigos a conformarla. Estaba integrada por poetas, literatos, pintores y nos unía, sobre todo, el sentido del humor, el hecho de reírse un poco de la vida, de ser un poco irónico. El conocimiento idiomático y creativo se palpaba en cualquier reunión. Nunca peleábamos, discutíamos pero con imaginación. Y así surgía la asociación libre. También teníamos el gusto de comer, y beber cosas ricas, sin llegar al extremo de emborracharse, solo por el placer de degustar. Nos reuníamos en cualquier bar, o en alguna casa. Los miembros eran de toda clase, incluso había miembros que no sabían que eran miembros, pero lo eran como el poeta Molina. Un poeta que nunca escribió, ni publicó nada…

Copyleft Lorena Cancela