martes, 26 de abril de 2016

Película argentina ganadora 18 Bafici: La larga noche de Francisco Sanctis

No  soy de las que cree que el cine argentino haya agotado todo lo que tenía que decir sobre la Dictadura Militar argentina y por eso celebro cada expresión nueva sobre el tema. La ganadora del 18 Bafici: La larga noche de Francisco Sanctis, basada en la novela de Humberto Constantini, es una  muestra de que muchas más historias pueden ser contadas al respecto, aún cuando estas expresiones sean ficciones puras como esta y contadas por directores (Andrea Testa y Francisco Márquez) que no fueron actores directos de esa época de horror.

También creo que es erróneo sostener que el colectivo denominado un poco arbitrariamente nuevo cine argentino (digo arbitrariamente porque en los sesenta ya había existido uno y porque los directores no se sentían parte de un grupo en sentido estricto) no abordó la Dictadura Militar. Directoras como Ana Poliak y Albertina Carri en un tono mucho más testimonial, por momentos documental, no esquivaron el desafío de tratar de articular un discurso sobre lo indecible, lo horroroso. Por ejemplo, Ana Poliak en La Fe del volcán, elegía un relato centrado en el uso de la primera persona para bucear en lugares de su infancia que en su recorrido encuentra modificados para siempre. Albertina Carri prefería, para contar y recordar a sus padres desaparecidos, intercalar el relato testimonial con animaciones. En ambas películas, la presencia de la primera persona era fundamental para estructurar el relato. Ellas transitaron una línea que con el tiempo fue cobrando fuerza a inauguró todo una corriente: la del documental en primera persona testimonial donde el recuerdo personal funciona como muestra de algo macro. 

La larga noche de Francisco Sanctis es un relato totalmente ficcional pero no por eso abyecto. La larga noche de Francisco Sanctis no es La vida es bella de Begnini, un film polémico por dejar en fuera de campo el horror de los campos de concentración y tratar de articular una comedia en medio de todo eso. Al contrario, si bien hay un entorno que los directores eligen deliberadamente no mostrar (las reuniones clandestinas, las armas, los falcon verdes, las vestimentas, los militares, los cantos) no por eso no traslucen la opresión que se vivía en ese momento. Menos es más, dicen algunos, y de alguna manera eso se pone en juego en este film.


Por otro lado, se pone en juego en el film la microfísica del poder: para que un Estado represor sea efectivo tiene que crear y hacer crecer policías en cada uno de los habitantes. Así funciona la esposa de Francisco y su amigo, como los personajes de la inteligente Terror y Miserias del Tercer Reich, de Brecht.
Es cierto que el film tiene algo genérico (y por eso algunos lo han comparado con Después de Hora de Scorsese) pero la historia supera al género. Francisco podría haberse hecho el tonto con la información que le llega pero elige hacer algo, elige ayudar: no es un héroe (duda, se siente contrariado, teme) pero finalmente asume el compromiso de salvar a dos personas. Efectivamente, los desaparecidos no son una cuestión de cantidad. Aún cuando hubieran sido solo esos dos su desaparición habría sido una aberración.

Uno de los libros más conmovedores que leí en mi vida fue Frente al límite de Todorov. En este el teórico búlgaro describe y testimonia la vida de personas “comunes” que salvaron a muchos deportados durante la Segunda Guerra Mundial. La historia de Constantini habla de estos. Interpretada magistralmente por Diego Velázquez, tiene también la virtud de recrear una Buenos Aires nocturna sin gente en las calles, silenciosa, de toque de queda, donde solo se escuchan los eventuales pasos de algún que otro transeúnte. 

Tengo alguna que otra duda con respecto a la recepción: ¿qué entenderá, o cómo leerá la película, aquel que no esté familiarizados con la Dictadura Militar argentina? ¿Pensará que el periplo nocturno de Francisco es fruto de una especie de paranoia o asfixia propia de un hombre de clase de media que sin posibilidades de crecer y con dos hijos cree que tiene que salvar a dos personas? Realmente, esperamos que no. Si de filiaciones se trata más que con Después de Hora de Scorsese creo que su pariente lejano es La muerte del Señor Lazarescu, del rumano Puiu, donde también un hombre es víctima de un sistema.

viernes, 22 de abril de 2016

18 Bafici: Los otros norteamericanos



Escribo estas palabras en medio de la triste noticia de que partió Prince. En un momento de mi vida el álbum Rave Un2 the Joy Fantastic era como una suerte de compilación de mantras para mí porque lo escuchaba una y otra vez. La canción The Greatest Romance ever sold tenía sobre mí un efecto fascinante, mi interpretación entonces era que hablaba de un romance falso, inventado, pero que terminaba haciéndose real como pasa en algunas películas de Hitchcock. 

A propósito de Hitchcock este Bafici programó la película Hitchcock/Truffaut del crítico y director de cine Kent Jones. La película se sustenta en las grabaciones de las entrevistas que el por entonces crítico de cine francés Truffaut tuvo con el maestro inglés y  después dieron origen a un libro mítico entre los cinéfilos: El cine según Hitchcock. No es la primera vez que Jones nos introduce e hipnotiza con películas sobre maestros del suspenso. Años atrás también nos deslumbró con Un hombre en las sombras, el documental sobre Val Lewton que indagaba en la figura de quien fuera el mentor de las películas llamadas CINE B que dieron lo mejor que ha dado Hollywood en su período clásico como el film La marca de la Pantera de Jacques Tourner. 


Otra película reflexiva proyectada en este 18 Bafici, y también de un crítico de cine, es Viviré en tu recuerdo de Sergio Wolf. No es una continuación de la maravillosa Yo no sé qué me han hecho tus ojos (si por continuación se entiende una extensión de la trama) sino más bien un bonus track o una suerte de detrás de escena del rodaje de aquella pero en un tono a contramano de las películas del estilo que difunden los canales que son extensiones de las Majors como E! Entertaiment. Pues aún cuando tenga ese aire detectivesco que imprimen algunos films del estilo, la revelación de Wolf de un accidente en el rodaje de Yo no sé…  lo lleva a una pregunta teórica por la relación entre la banda de imagen y de sonido. El film es chiquito pero disfrutable.  

Once day since yesterday de  Bill Teck es un relato solvente sobre la vida y obra de Peter Bogdanovich centrada en el rodaje y edición de Nuestros amores tramposos (They All Laughed,1981). Un hecho traumático (el asesinato de Dorothy Stratten) afecta la película y la vida de su director para siempre y a partir de allí Teck reconstruye no solo la relación de Bogdanovich con la audiencia norteamericana sino también el siempre tenso y dificultoso vínculo entre los directores que quieren imprimir en sus películas sus visiones personales y las Grandes productoras. El documental, tan pasional como la misma vida de su protagonista, cuenta con testimonios relevantes como el del crítico de cine Andrew Sarris y Ben Gazzara (fundamental también en la filmografía de John Cassavetes) en la que quizás sea una de sus últimas apariciones en cámara. Cassavetes aparece en el film pero como el alma bondadosa que ayuda a su Peter a salir de sn duelo y no como el pionero en distribuir sus propias películas, como lo fue. Una empresa titánica en un país gobernado por las Majors como deja claro el film.
 
Hablando del mundo del entretenimiento no puedo dejar de referirme a la película Entertaiment  y su director: el norteamericano Rick Alverson. Apenas aterrizó en el Bafici con una proyección casi íntima de New Jerusalem en la que estábamos unos pocos espectadores y acreditados intuí que este tipo se las traía. New Jerusalem es un relato estructurado casi exclusivamente entre dos actores que discurre en la vida de un recién llegado de la guerra de Afganistán a una localidad de Estados Unidos que en la gomería donde trabaja se encuentra con un devoto cristiano que trata de ayudarlo en su nihilismo con sus creencias. Verdaderamente hacía mucho no veía una película realizada con tan pocos recursos (el equipo de rodaje fueron 5 personas) pero con tanto contenido. Tomándose su tiempo, sin apurar los diálogos ni las situaciones, Alverson indaga profundo en las grietas de una sociedad y también en sus lazos ofreciendo momentos de íntima belleza. 

Con Entertaiment va un poco más lejos Por empezar es una película con más presupuesto y más “dura” desde lo formal lo que acentúa la atmósfera densa y le da como una suerte de  tridimensionalidad a la percepción. Hay digamos dos tramas interrelacionadas en la película: la historia de un contador de chistes (interpretado por el comediante Gregg Turkington) que viaja de pueblo en pueblo para supuestamente entretener pero en realidad aprovecha la situación para desparramar amargura, desprecio e ira a los asistentes a su show. Y por otro lado está la trama metatextual donde Alverson explora el género de la road movie, y también del western, y los combina en un relato que tiene además tintes de Lynch sobre todo por el uso que hace del sonido y también por imágenes que remiten a Terciopelo Azul. La apuesta es arriesgada y muy impactante desde lo visual (de hecho muchos pasajes están filmados en formato panorámico) y se entra en ese mundo, o no. Es más, creería que Alverson no quiere que entremos en ese mundo a partir de los juicios primarios (identificación con el personaje principal o la continuidad de la trama por ejemplo) sino que busca sumergirnos en otra cosa con imágenes fuertes, quizás para algunos un tanto abyectas, como la de un recién nacido que no respira y nadie lo ayuda a que lo haga. 

En muchos sentidos, la película es un revés de todo lo que el modelo de representación institucional indica que hay que hacer: la no frontalidad del personaje a cámara, la continuidad de las acciones, la alta comunicabilidad (la supuesta hija con la que se comunica el personaje nunca aparece en campo) y como consecuencia es también el revés de los “valores” (el final feliz, la clausura narrativa) que ese modelo expande una y otra vez en las miles de pantallas del mundo.

Otro representante de la cultura norteamericana que se dio una vuelta por esta edición del 18 Bafici fue Bob Byngton. Las comparaciones pueden ser odiosas pero en términos cinematográficos queda muy lejos de su compatriota. Al menos, Somebody up there likes me es una película con algunas imperfecciones (lo que no es en primera instancia despreciable desde ya) y la sentí un poco impostada en el retrato de sus personajes medio tontos y exitosos que buscan hacerse un lugar en la cultura del capital. De todas maneras, siempre es interesante ver como Norteamérica se piensa a sí misma desde un lugar en las afueras de Hollywood. 

Y para terminar este post, que sin proponérselo terminó siendo en gran medida sobre los representantes de la otra cultura norteamericana presentes en este festival, no quiero dejar de referirme al inteligente, sorprendente, brillante, serio, y cómico al mismo tiempo, trabajo de Penny Lane. Según el mismo Porta Fouz, actual director artístico de este Bafici, el hallazgo se le debe al director anterior, Panozzo. Our Nixon es un trabajo de edición inteligente, sensible, notable en el que utilizando como materia prima las filmaciones en Super 8 que los mismos asesores de Nixon hicieron durante su período de trabajo en conjunto (y que luego fueron confiscadas como prueba del Watergate) Lanne logra un otro relato fascinante que arroja luz sobre los entramados, a veces, absurdos, del poder impune.

viernes, 8 de abril de 2016

Entrevista Atom Egoyan



El director armenio-canadiense Atom Egoyan volvió a las pantallas argentinas con un film sorprendente: Recuerdos Secretos. Protagonizada magistralmente por Christopher Plummer (quien había trabajado con el director en Ararat) esta narra el ocaso de un hombre mayor, Zev,  que tras la muerte de su esposa se decide a cumplir una promesa que le había hecho a esta y su compañero de residencia Max Rosenbaum (Martin Landau).Tuve la oportunidad de volverlo a entrevistar por segunda vez en mi vida y se mostró afable, educado y caballero como siempre. Me sorprendió que me recordara pero como buen canceriano: tiene memoria... Hablamos de muchas cosas: de si es posible separar a la obra de la persona, de los directores turcos que no es explayan sobre el genocidio armenio y también repasamos su carrera.

Abajo la entrevista.

 


 L.C: A pesar de que este film es más lineal que sus trabajos anteriores (Exótica, El Dulce Porvenir) creo que trabaja con un tema común de su filmografía que es el de la memoria. Ahora bien ¿usted cree que el personaje principal no recuerda por su enfermedad o porque está suprimiendo algo de su pasado?
 A.E: No creo que sea por su enfermedad mental porque él tiene un principio de demencia. Por otro lado, esta enfermedad comienza con el presente, no con los setenta años para atrás. Si así fuera él estaría en un nivel muy avanzado de la enfermedad y eso es imposible en el momento en que encontramos al personaje.

L.C: Entonces ¿qué le pasa?
A.E: Bueno, yo tengo una respuesta muy complicada para eso. Creo que él debe haber tenido una experiencia muy traumática en el campo, asociada con la mujer que le enseñó a tocar el piano, y cuando él llegó a los Estados Unidos él negó todo su pasado hasta que este se transformó en una memoria suprimida a lo largo de las décadas. 

L.C: ¿Y cómo logró eso?
A.E. Bueno, creo que cuando él llega a los Estados Unidos tiene que aprender a ser judío y la manera en la cual él se enseña en serlo es a través de las películas: el miedo a la ducha, a los perros. Él aprende estos clichés y él se los cree y nosotros también se los creemos porque son fáciles de creer. Pero no sabemos, hasta el desenlace de la película, que estos son en realidad pistas. 

L.C. En este sentido, creo que Recuerdos Secretos tiene una “hermana” que es El Viaje de Felicia. Además como en esta la música tiene una función hitchcokiana. ¿Qué cree?
A.E: Sí, absolutamente, los dos son monstruos y están negando. Creo que hay un paralelo entre estos dos personajes. Con respecto a la referencia a Hitchcock la veo más clara en El viaje de Felicia: allí el personaje interpretado por Bob Hoskins se llamaba Hitch, pero incluso una escena está directamente relacionada con Suspicion



L.C. En Recuerdos Secretos me pareció que el tema de la memoria está especialmente relacionado con el sonido. 
A.E. Sí, los sonidos hacen de flashbacks más que lo visual. Son realistas pero al mismo tiempo hacen la asociación con el pasado. Son todos sonidos que representan el estado mental del personaje. El audio tuene una enorme habilidad para hacernos recordar algo del pasado. 

L.C: En casi todos sus films, y este no es la excepción, un nombre se repite en su equipo:  Michael Danna. Sin embargo, usted ha ido cambiando de actores. En el pasado usted solía trabajar con los mismos actores, incluso con su familia. En la actualidad, eso ha cambiado. ¿Cómo fue el proceso de adaptación? 
A.E. Bueno, yo creo que la familia de actores llegó hasta El Dulce Porvenir. Luego de eso, todo cambió; algunos de esos actores han dejado de actuar, otros se han mudado de Toronto. Sin embargo, Arsinée ha seguido interpretando roles complejos e interesantes como en Adoration. Me he dado cuenta que en la actualidad si en el reparto no hay estrellas las películas desaparecen, o pueden no tener distribución. Y es importante para mí, y mis películas, tener la conversación, yo quiero la conversación. Para bien o para mal hay que tener estrellas. Yo tuve la suerte de que sean también buenos actores. 

L.C: En la película, el personaje principal ejecuta una canción de Wagner. ¿Usted cree que se puede apreciar a un artista más allá de su ideología?
A.E: Tengo  sentimientos encontrados sobre esto. Amaba a George Orwell cuando era chico, fue una gran inspiración, pero recuerdo que una vez leyendo Sin Blanca en Paris y Londres uno de los personajes le dice al otro “nunca  confíes en un armenio” y yo me dije “Oh,  mi héroe no confiaría en mí”. Con Wagner es peor,  dirigí Wagner en la Ópera, las Valquirias, y es una pieza fantástica sin embargo hay que respetar a las personas que no quieren oir Wagner o a los armenios que no quieren leer a Orwell. Algunos artistas son gente horrible, realmente horrible. En la actualidad, me gustan algunos artistas turcos contemporáneos, también.

L.C: Hablando de Turquía ¿qué piensa de la obra de Nuri Big Ceylan? Nunca se refirió directamente sobre el Genocidio armenio.
 A.E: Bueno, es interesante lo de Nuri Big Ceylan… Una vez vi en un festival Érase una vez en Anatolia (2011) y me sentí muy movilizado por el film, y lo llamé a la habitación del hotel y bajó al lobby y le dije: “Me parece que es una maravillosa metáfora del genocidio” (Ellos están buscando cuerpos en Anatolia) y él me dijo que no lo pensó, pero igual es interesante el proceso de cómo lo que hacemos puede ser re interpretado, y eso es bello. Usted mencionó antes Artaud Doble Bill, allí hay un caso, uno de los rostros más dramáticos de la historia del cine, el de Falconetti,  y la chica que captura el rostro de Artaud, se lo manda a su amiga y le pregunta “¿No está bueno?”. Las cosas pueden ser re interpretadas, incluso de maneras locas. 

L.C: Recuerdos Secretos está basada en el guión de Benjamin August  quien luego de estar un tiempo afuera de los Estados Unidos decidió escribir esta historia porque le parecía que ya nadie hablaba de Vietnam. ¿Usted adaptó algo? 
 A.E: No, la estructura es básicamente la misma excepto algunas escenas que son sobre todo visuales como la de la ducha.

L.C: Con respecto a la escena donde (Plummer) dispara al personaje nazi. Usted ¿eligió mostrar el disparo y la sangre en la pared?
A.E: Sí. Creo que es una escena que despierta muchas preguntas y que es muy importante prestarle atención y además está relacionada con los clichés que mencionaba más arriba. Se siente como si fuera otra película y es muy importante prestarle atención. Por otro lado, en mis últimas tres películas siempre aparece sangre.


jueves, 3 de marzo de 2016

Pantalla Pinamar 2016


Este sábado 5 de marzo comienza la decimo segunda edición de Pantalla Pinamar dirigida por el Sr. Carlos Morelli, organizada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la Municipalidad de Pinamar y que se desarrollará hasta el 12 de marzo (con repeticiones el domingo 13) en la ciudad balnearia de la costa argentina. Un documental inédito de Irlanda,  1916: La Rebelión Irlandesa (que el 16 de marzo de proyectará a 24 embajadas y otros tantos consulados), el estreno local de la versión restaurada de Una invención diabólica de Karel Zeman de 1958, para muchos la obra maestra del animador checo, y la proyección de Totem Lobo (2015) de Jean Jacques Annaud son algunas de las gemas de esta edición. 




 Como en ediciones anteriores, la sede del festival será el cine OASIS que con sus dos salas y un sistema ágil de acceso a las mismas ofrece la semana que dura el festival los títulos más llamativos de los festivales europeos como así también películas que no responden del todo al canon festivalero y sin embargo despiertan gran interés en sus países de origen como la película de cierre Ocho apellidos catalanes de Emilio Martínez Lázaro. “Continuación” de la taquillera Ocho apellidos vascos, esta comedia que fue un éxito de taquilla en su país clausurará la semana. Semana que se inaugura con la proyección de El Tesoro del rumano Cornelio Porombirú que obtuvo el Premio Un certain talent en el pasado Festival de Cannes.

Quizás algunos se preguntarán cómo es posible que películas tan distintas sean parte de la programación. Es que el espíritu de Pantalla Pinamar responde más a acercarle al espectador el cine en todas sus formas y variantes (no solo contemporáneas) que a seguir un canon, o un director de moda, o el último descubrimiento de algún programador. De alguna manera, su “no competitividad” la exime de las internas o las cláusulas de los festivales competitivos y este rasgo contribuye a un clima distendido,  de cordialidad que permite el descubrimiento de películas, directores y/o productores de cinematografías distantes que a veces por esas cosas del destino pasan desapercibidos. El año pasado, por ejemplo, las películas de Noruega fueron un fantástico hallazgo para muchos. 

Este año, uno de los títulos que a primera vista se destaca es Totem Lobo (2015) de Jean Jacques Annaud. El film, estrenado en la Berlinale el año pasado, es protagonizado por Chen Zen, un muchacho que es enviado a vivir entre pastores y lobos. Estos últimos son animales reales que fueron entrenados por un adiestrador canadiense para el film. Para dirigir al film, basado en la novela china Jiang Rong, fue tentado incluso Peter Jackson. El film de una belleza visual impactante y un vínculo emocionante entre el actor principal y un lobo podrá verse el sábado 12 de marzo a las 18 hs.

Uno de los focos cinematográficos más importante de este año está puesto en Irlanda. Aquí, se destaca la proyección del documental 1916: La Rebelión Irlandesa de Pat Collins y Ruán Magan. El mismo narra el levantamiento de Pascua del año ’16 donde un grupo de intelectuales, poetas, profesores, actores y trabajadores se proclamó contra el Imperio Británico. Este film, será mostrado en Dublin el día 16 de marzo de este año y retransmitido simultáneamente a 24 embajadas y consulados en todo el mundo y podrá verse en Pantalla Pinamar el domingo 6 de marzo a las 18 horas. 

El mítico Ken Loach será también de la partida con Jimmy`s Hall una historia también ambientada en las primeras décadas del Siglo XX que va un sobre un tema que ha definido buena parte de su filmografía: el impacto de la política en la vida personal pero en este caso  con un trasfondo musical. El mismo se podría ver el lunes 7 de marzo a las 21 hs.

Polonia y la República Checa también tendrán sus focos. Un título notable de este último país será la presentación de la versión restaurada de la película de Karel Zeman de 1958: Una invención diabólica. Adaptación de la novela Frente a la bandera de Julio Verne, este trabajo del mítico realizador (pionero junto a Jiri Trnka del cine de animación en su país) fusiona imágenes en acción y efectos especiales y se estrenó en el pasado Festival de Cine de Karlovy Vary. Abajo un maravilloso corto que hace de muestra del trabajo de Zeman. 


De la Argentina, como todos los años, se podrán ver los films que participaron en los festivales más importantes como así también una exposición de afiches de Venturini, el prolífico diseñador de los carteles del cine argentino.  Francia, Italia, las películas del festival de Málaga, los cortos de la ECAM (Escuela de Cine de la Comuna de Madrid) también son de la partida.

jueves, 25 de febrero de 2016

OSCAR 2016



Este año me cuesta hacer algún tipo de especulación a propósito de qué película  podría ganar el Oscar a la Mejor Película de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. El año pasado, cuando todo el mundo decía que El Gran  Hotel Budapest era una gran película (opinión con la que acordaba plenamente) e iba a  ganar el Oscar (algunos críticos miden todo bajo su propio gusto) insistía con que eso era poco probable: más allá de los méritos de la película y de que me había atrapado en su mundo lúdico y poético, no creía que Wes Anderson en ese momento obtuviera su reconocimiento porque tenía en frente a Linklater.
Pero este año no tengo las cosas tan claras. La película protagonizada por Leo Di Caprio (por la que seguramente se lleve el Oscar aunque lo sigo prefiriendo en El Lobo de Wall Street.) es exuberante y su performance está a la altura. Por momentos Leo parece un naufrago en la nieve, está física y psicológicamente perdido. Iñarritu elige contar esto con un sesgo espectacular: Di Caprio sobrevive a situaciones que ni el mismo Tom Hanks hubiera podido sortear en su composición hiperbólica de un hombre que sale vivo de un accidente de avión y cae al bravo mar. Esa característica (estar dentro del cine de arte y al mismo tiempo dentro del cine más ligado al entretenimiento) es lo que quizás defina al cine de Iñarritu y de alguna manera se condice con la esencia de su personaje protagonista: un hombre que está entre dos culturas.
El Renacido es un rodeo por paisajes y climas extremos donde casi una hora no hay palabras y solo el deambular del personaje por el territorio. La verdad, esto no es original, se podrían escribir varios libros de películas que siguen a sus personajes en un paisaje inhóspito mientras estos experimentan algún tipo de trance o situación personal crítica. Ahora recuerdo Lejano (2002) de Nuri Bilge Ceylan o Japón (2002) de Carlos Reygadas (un compatriota de Iñarritu) pero la lista podría engrosarse. De todas maneras, eso no le quita mérito a la película, ni a su director que si se lleva nuevamente el Oscar marcaría un hito por ser el único latino que se lleva dos años consecutivos la estatuilla.
No hay que dejar de decir que en su afán de experimentar y usar luz natural en distintos pasajes González Iñarritu tuvo al lado a uno de los mejores directores de fotografía contemporáneos: Emmanuel Lubezki. El renacido, por momentos un western blanco, es claro en su posición de que el salvajismo y la crueldad estaban de los dos lados, que los blancos no hacían las cosas en pos de la civilización y que ellos mismos eran bárbaros. Del otro lado, lógicamente, no se quedaban atrás aunque tenían un respeto y un concepto de la naturaleza distinto al de explotación.
 La película que le hace fuerte competencia a El Renacido es Mad Max Fury Road de George Miller. Recuerdo que corría el año 2003 y me encontraba en el Festival de Cine de Brisbane, en Australia, cuando conocí a un chico que  estaba trabajando  bajo estricta confidencialidad en el film. Con esto quiero decir que hace más de una década que Miller tiene el proyecto entre manos. Con el paso del tiempo trascendió que Mel Gibson no participaría (el mismo Miller sostuvo que por sus temas personales) y que la película  mudaría la locación de Australia al desierto de Namibia. Acá también el director de fotografía, John Seale, juega un rol central en el film al fotografiar el color anaranjado de este desierto en una película que, contemporaneidad mediante, dejó algo del localismo que la caracterizó en sus entregas anteriores (la presencia del desierto australiano  y su sentido en la conformación simbólica del país) para transformarse en una metáfora sobre la explotación de los unos contra los otros.
Tom Hardy es actor secundario de ambas películas aunque está nominado por El Renacido. Pero mientras que en esta última está gobernado por la codicia y el odio en Mad Max hace un camino desde el exterior hacia el interior de sí mismo, aspecto que es visible, y comparable, en los cambios de su mirada cuando comienza y termina el film. Tiene en frente un gran competidos: Christian Bale de La Gran Apuesta y si se tiene en cuenta a Los Globo de Oro también a Stallone en Creed. Si este último se lleva un Oscar sería toda una sorpresa.
La película de Spielberg Puente de espías es el ejemplo perfecto del cine sujeto a normas, de poco riesgo estético. Esto ¿la hace una mala película? No. Puente de Espías es una clase magistral de montaje clásico (el uso del plano- contra plano es para verla varias veces) de como iluminar interiores realistas y la prueba de que el actor es un engranaje más dentro de esa maquinaria. Pareciera que Spielberg, a diferencia de Scorsese o Iñarritu, no se apoya del todo en el actor, se apoya en todos los otros aspectos que hacen a la película.
La Gran Apuesta (Adam McKay)  y Spotlight (acá En Primera Plana de Thomas McCarthy) tienen algo común: ambas se basan en hechos traumáticos de la realidad, ambas  tienen composiciones corales (es decir hay distintos personajes y todos tienen más o menos un protagonismo semejante) y ambas son de denuncia. La primera, describe la estafa del mercado inmobiliario en pleno Siglo XXI en Estados Unidos, la segunda da cuenta de distintos casos de curas abusadores. Ambas tienen un aire a película de estudio de internet (en un buen sentido) y se destacan más por la forma en la cual vas desplegando la información que por sus cualidades cinematográficas.
Brooklyn (dirigida por John Crowley) y Room (dirigida por Lenny Abrahamson) son dos buenas películas aunque su estética por momentos es más parecida a una propuesta para la televisión que para la pantalla grande. Eso no las hace malas películas. de hecho, Brooklyn es una película muy cuidada, con buenas actuaciones (Saorsi Ronan que está nominada brilla) y respetuosa del melodrama. Su entrada para competir como Mejor Película es extraña si tenemos en cuenta que Carol (dirigida por Todd Haynes por lejos una película bien cinematográfica) quedó afuera. Pero bueno, son esas “rarezas” comunes en los Oscar, recordemos que Hitchcock no ganó ninguno.
Por último, The Martian (acá Misión Rescate dirigida por Ridley Scott) una película atrapante que fusiona géneros como el de ciencia ficción y el musical y no lo hace de manera disonante. Podríamos decir que Misión Rescate está más a la par de Gravedad que de El Renacido o Mad Max. Es que las primeras son películas donde la post- producción (el diálogo entre el rodaje la trama y la edición) juega un papel clave. Por otro lado, las dos son películas de un solo actor/actriz y se desarrollan en ese mundo exterior que los humanos aún no hemos conquistado. En términos políticos Misión Rescate es una utopía medio naif, por el contrario El Renacido y Mad Max tienen connotaciones más cerca del aquí y ahora.
El Oscar como Mejor Película estaría entre Misión Rescate, Mad Max Fury Road y El Renacido. La película que gane no solo expresaré el juicio de los Miembros de la Academia sino una forma de hacer y entender al cine en el Siglo XXI dentro de la mayor industria: por un lado la jerarquización del estudio, de la post- producción y la computarización, por el otro el volver al ruedo, a la locación natural...pero a diferencia de lo que pasó con el neorrealismo: con mucho dinero. @LorenaCancelaAr