viernes, 8 de abril de 2016

Entrevista Atom Egoyan



El director armenio-canadiense Atom Egoyan volvió a las pantallas argentinas con un film sorprendente: Recuerdos Secretos. Protagonizada magistralmente por Christopher Plummer (quien había trabajado con el director en Ararat) esta narra el ocaso de un hombre mayor, Zev,  que tras la muerte de su esposa se decide a cumplir una promesa que le había hecho a esta y su compañero de residencia Max Rosenbaum (Martin Landau).Tuve la oportunidad de volverlo a entrevistar por segunda vez en mi vida y se mostró afable, educado y caballero como siempre. Me sorprendió que me recordara pero como buen canceriano: tiene memoria... Hablamos de muchas cosas: de si es posible separar a la obra de la persona, de los directores turcos que no es explayan sobre el genocidio armenio y también repasamos su carrera.

Abajo la entrevista.

 


 L.C: A pesar de que este film es más lineal que sus trabajos anteriores (Exótica, El Dulce Porvenir) creo que trabaja con un tema común de su filmografía que es el de la memoria. Ahora bien ¿usted cree que el personaje principal no recuerda por su enfermedad o porque está suprimiendo algo de su pasado?
 A.E: No creo que sea por su enfermedad mental porque él tiene un principio de demencia. Por otro lado, esta enfermedad comienza con el presente, no con los setenta años para atrás. Si así fuera él estaría en un nivel muy avanzado de la enfermedad y eso es imposible en el momento en que encontramos al personaje.

L.C: Entonces ¿qué le pasa?
A.E: Bueno, yo tengo una respuesta muy complicada para eso. Creo que él debe haber tenido una experiencia muy traumática en el campo, asociada con la mujer que le enseñó a tocar el piano, y cuando él llegó a los Estados Unidos él negó todo su pasado hasta que este se transformó en una memoria suprimida a lo largo de las décadas. 

L.C: ¿Y cómo logró eso?
A.E. Bueno, creo que cuando él llega a los Estados Unidos tiene que aprender a ser judío y la manera en la cual él se enseña en serlo es a través de las películas: el miedo a la ducha, a los perros. Él aprende estos clichés y él se los cree y nosotros también se los creemos porque son fáciles de creer. Pero no sabemos, hasta el desenlace de la película, que estos son en realidad pistas. 

L.C. En este sentido, creo que Recuerdos Secretos tiene una “hermana” que es El Viaje de Felicia. Además como en esta la música tiene una función hitchcokiana. ¿Qué cree?
A.E: Sí, absolutamente, los dos son monstruos y están negando. Creo que hay un paralelo entre estos dos personajes. Con respecto a la referencia a Hitchcock la veo más clara en El viaje de Felicia: allí el personaje interpretado por Bob Hoskins se llamaba Hitch, pero incluso una escena está directamente relacionada con Suspicion



L.C. En Recuerdos Secretos me pareció que el tema de la memoria está especialmente relacionado con el sonido. 
A.E. Sí, los sonidos hacen de flashbacks más que lo visual. Son realistas pero al mismo tiempo hacen la asociación con el pasado. Son todos sonidos que representan el estado mental del personaje. El audio tuene una enorme habilidad para hacernos recordar algo del pasado. 

L.C: En casi todos sus films, y este no es la excepción, un nombre se repite en su equipo:  Michael Danna. Sin embargo, usted ha ido cambiando de actores. En el pasado usted solía trabajar con los mismos actores, incluso con su familia. En la actualidad, eso ha cambiado. ¿Cómo fue el proceso de adaptación? 
A.E. Bueno, yo creo que la familia de actores llegó hasta El Dulce Porvenir. Luego de eso, todo cambió; algunos de esos actores han dejado de actuar, otros se han mudado de Toronto. Sin embargo, Arsinée ha seguido interpretando roles complejos e interesantes como en Adoration. Me he dado cuenta que en la actualidad si en el reparto no hay estrellas las películas desaparecen, o pueden no tener distribución. Y es importante para mí, y mis películas, tener la conversación, yo quiero la conversación. Para bien o para mal hay que tener estrellas. Yo tuve la suerte de que sean también buenos actores. 

L.C: En la película, el personaje principal ejecuta una canción de Wagner. ¿Usted cree que se puede apreciar a un artista más allá de su ideología?
A.E: Tengo  sentimientos encontrados sobre esto. Amaba a George Orwell cuando era chico, fue una gran inspiración, pero recuerdo que una vez leyendo Sin Blanca en Paris y Londres uno de los personajes le dice al otro “nunca  confíes en un armenio” y yo me dije “Oh,  mi héroe no confiaría en mí”. Con Wagner es peor,  dirigí Wagner en la Ópera, las Valquirias, y es una pieza fantástica sin embargo hay que respetar a las personas que no quieren oir Wagner o a los armenios que no quieren leer a Orwell. Algunos artistas son gente horrible, realmente horrible. En la actualidad, me gustan algunos artistas turcos contemporáneos, también.

L.C: Hablando de Turquía ¿qué piensa de la obra de Nuri Big Ceylan? Nunca se refirió directamente sobre el Genocidio armenio.
 A.E: Bueno, es interesante lo de Nuri Big Ceylan… Una vez vi en un festival Érase una vez en Anatolia (2011) y me sentí muy movilizado por el film, y lo llamé a la habitación del hotel y bajó al lobby y le dije: “Me parece que es una maravillosa metáfora del genocidio” (Ellos están buscando cuerpos en Anatolia) y él me dijo que no lo pensó, pero igual es interesante el proceso de cómo lo que hacemos puede ser re interpretado, y eso es bello. Usted mencionó antes Artaud Doble Bill, allí hay un caso, uno de los rostros más dramáticos de la historia del cine, el de Falconetti,  y la chica que captura el rostro de Artaud, se lo manda a su amiga y le pregunta “¿No está bueno?”. Las cosas pueden ser re interpretadas, incluso de maneras locas. 

L.C: Recuerdos Secretos está basada en el guión de Benjamin August  quien luego de estar un tiempo afuera de los Estados Unidos decidió escribir esta historia porque le parecía que ya nadie hablaba de Vietnam. ¿Usted adaptó algo? 
 A.E: No, la estructura es básicamente la misma excepto algunas escenas que son sobre todo visuales como la de la ducha.

L.C: Con respecto a la escena donde (Plummer) dispara al personaje nazi. Usted ¿eligió mostrar el disparo y la sangre en la pared?
A.E: Sí. Creo que es una escena que despierta muchas preguntas y que es muy importante prestarle atención y además está relacionada con los clichés que mencionaba más arriba. Se siente como si fuera otra película y es muy importante prestarle atención. Por otro lado, en mis últimas tres películas siempre aparece sangre.


jueves, 3 de marzo de 2016

Pantalla Pinamar 2016


Este sábado 5 de marzo comienza la decimo segunda edición de Pantalla Pinamar dirigida por el Sr. Carlos Morelli, organizada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la Municipalidad de Pinamar y que se desarrollará hasta el 12 de marzo (con repeticiones el domingo 13) en la ciudad balnearia de la costa argentina. Un documental inédito de Irlanda,  1916: La Rebelión Irlandesa (que el 16 de marzo de proyectará a 24 embajadas y otros tantos consulados), el estreno local de la versión restaurada de Una invención diabólica de Karel Zeman de 1958, para muchos la obra maestra del animador checo, y la proyección de Totem Lobo (2015) de Jean Jacques Annaud son algunas de las gemas de esta edición. 




 Como en ediciones anteriores, la sede del festival será el cine OASIS que con sus dos salas y un sistema ágil de acceso a las mismas ofrece la semana que dura el festival los títulos más llamativos de los festivales europeos como así también películas que no responden del todo al canon festivalero y sin embargo despiertan gran interés en sus países de origen como la película de cierre Ocho apellidos catalanes de Emilio Martínez Lázaro. “Continuación” de la taquillera Ocho apellidos vascos, esta comedia que fue un éxito de taquilla en su país clausurará la semana. Semana que se inaugura con la proyección de El Tesoro del rumano Cornelio Porombirú que obtuvo el Premio Un certain talent en el pasado Festival de Cannes.

Quizás algunos se preguntarán cómo es posible que películas tan distintas sean parte de la programación. Es que el espíritu de Pantalla Pinamar responde más a acercarle al espectador el cine en todas sus formas y variantes (no solo contemporáneas) que a seguir un canon, o un director de moda, o el último descubrimiento de algún programador. De alguna manera, su “no competitividad” la exime de las internas o las cláusulas de los festivales competitivos y este rasgo contribuye a un clima distendido,  de cordialidad que permite el descubrimiento de películas, directores y/o productores de cinematografías distantes que a veces por esas cosas del destino pasan desapercibidos. El año pasado, por ejemplo, las películas de Noruega fueron un fantástico hallazgo para muchos. 

Este año, uno de los títulos que a primera vista se destaca es Totem Lobo (2015) de Jean Jacques Annaud. El film, estrenado en la Berlinale el año pasado, es protagonizado por Chen Zen, un muchacho que es enviado a vivir entre pastores y lobos. Estos últimos son animales reales que fueron entrenados por un adiestrador canadiense para el film. Para dirigir al film, basado en la novela china Jiang Rong, fue tentado incluso Peter Jackson. El film de una belleza visual impactante y un vínculo emocionante entre el actor principal y un lobo podrá verse el sábado 12 de marzo a las 18 hs.

Uno de los focos cinematográficos más importante de este año está puesto en Irlanda. Aquí, se destaca la proyección del documental 1916: La Rebelión Irlandesa de Pat Collins y Ruán Magan. El mismo narra el levantamiento de Pascua del año ’16 donde un grupo de intelectuales, poetas, profesores, actores y trabajadores se proclamó contra el Imperio Británico. Este film, será mostrado en Dublin el día 16 de marzo de este año y retransmitido simultáneamente a 24 embajadas y consulados en todo el mundo y podrá verse en Pantalla Pinamar el domingo 6 de marzo a las 18 horas. 

El mítico Ken Loach será también de la partida con Jimmy`s Hall una historia también ambientada en las primeras décadas del Siglo XX que va un sobre un tema que ha definido buena parte de su filmografía: el impacto de la política en la vida personal pero en este caso  con un trasfondo musical. El mismo se podría ver el lunes 7 de marzo a las 21 hs.

Polonia y la República Checa también tendrán sus focos. Un título notable de este último país será la presentación de la versión restaurada de la película de Karel Zeman de 1958: Una invención diabólica. Adaptación de la novela Frente a la bandera de Julio Verne, este trabajo del mítico realizador (pionero junto a Jiri Trnka del cine de animación en su país) fusiona imágenes en acción y efectos especiales y se estrenó en el pasado Festival de Cine de Karlovy Vary. Abajo un maravilloso corto que hace de muestra del trabajo de Zeman. 


De la Argentina, como todos los años, se podrán ver los films que participaron en los festivales más importantes como así también una exposición de afiches de Venturini, el prolífico diseñador de los carteles del cine argentino.  Francia, Italia, las películas del festival de Málaga, los cortos de la ECAM (Escuela de Cine de la Comuna de Madrid) también son de la partida.

jueves, 25 de febrero de 2016

OSCAR 2016



Este año me cuesta hacer algún tipo de especulación a propósito de qué película  podría ganar el Oscar a la Mejor Película de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. El año pasado, cuando todo el mundo decía que El Gran  Hotel Budapest era una gran película (opinión con la que acordaba plenamente) e iba a  ganar el Oscar (algunos críticos miden todo bajo su propio gusto) insistía con que eso era poco probable: más allá de los méritos de la película y de que me había atrapado en su mundo lúdico y poético, no creía que Wes Anderson en ese momento obtuviera su reconocimiento porque tenía en frente a Linklater.
Pero este año no tengo las cosas tan claras. La película protagonizada por Leo Di Caprio (por la que seguramente se lleve el Oscar aunque lo sigo prefiriendo en El Lobo de Wall Street.) es exuberante y su performance está a la altura. Por momentos Leo parece un naufrago en la nieve, está física y psicológicamente perdido. Iñarritu elige contar esto con un sesgo espectacular: Di Caprio sobrevive a situaciones que ni el mismo Tom Hanks hubiera podido sortear en su composición hiperbólica de un hombre que sale vivo de un accidente de avión y cae al bravo mar. Esa característica (estar dentro del cine de arte y al mismo tiempo dentro del cine más ligado al entretenimiento) es lo que quizás defina al cine de Iñarritu y de alguna manera se condice con la esencia de su personaje protagonista: un hombre que está entre dos culturas.
El Renacido es un rodeo por paisajes y climas extremos donde casi una hora no hay palabras y solo el deambular del personaje por el territorio. La verdad, esto no es original, se podrían escribir varios libros de películas que siguen a sus personajes en un paisaje inhóspito mientras estos experimentan algún tipo de trance o situación personal crítica. Ahora recuerdo Lejano (2002) de Nuri Bilge Ceylan o Japón (2002) de Carlos Reygadas (un compatriota de Iñarritu) pero la lista podría engrosarse. De todas maneras, eso no le quita mérito a la película, ni a su director que si se lleva nuevamente el Oscar marcaría un hito por ser el único latino que se lleva dos años consecutivos la estatuilla.
No hay que dejar de decir que en su afán de experimentar y usar luz natural en distintos pasajes González Iñarritu tuvo al lado a uno de los mejores directores de fotografía contemporáneos: Emmanuel Lubezki. El renacido, por momentos un western blanco, es claro en su posición de que el salvajismo y la crueldad estaban de los dos lados, que los blancos no hacían las cosas en pos de la civilización y que ellos mismos eran bárbaros. Del otro lado, lógicamente, no se quedaban atrás aunque tenían un respeto y un concepto de la naturaleza distinto al de explotación.
 La película que le hace fuerte competencia a El Renacido es Mad Max Fury Road de George Miller. Recuerdo que corría el año 2003 y me encontraba en el Festival de Cine de Brisbane, en Australia, cuando conocí a un chico que  estaba trabajando  bajo estricta confidencialidad en el film. Con esto quiero decir que hace más de una década que Miller tiene el proyecto entre manos. Con el paso del tiempo trascendió que Mel Gibson no participaría (el mismo Miller sostuvo que por sus temas personales) y que la película  mudaría la locación de Australia al desierto de Namibia. Acá también el director de fotografía, John Seale, juega un rol central en el film al fotografiar el color anaranjado de este desierto en una película que, contemporaneidad mediante, dejó algo del localismo que la caracterizó en sus entregas anteriores (la presencia del desierto australiano  y su sentido en la conformación simbólica del país) para transformarse en una metáfora sobre la explotación de los unos contra los otros.
Tom Hardy es actor secundario de ambas películas aunque está nominado por El Renacido. Pero mientras que en esta última está gobernado por la codicia y el odio en Mad Max hace un camino desde el exterior hacia el interior de sí mismo, aspecto que es visible, y comparable, en los cambios de su mirada cuando comienza y termina el film. Tiene en frente un gran competidos: Christian Bale de La Gran Apuesta y si se tiene en cuenta a Los Globo de Oro también a Stallone en Creed. Si este último se lleva un Oscar sería toda una sorpresa.
La película de Spielberg Puente de espías es el ejemplo perfecto del cine sujeto a normas, de poco riesgo estético. Esto ¿la hace una mala película? No. Puente de Espías es una clase magistral de montaje clásico (el uso del plano- contra plano es para verla varias veces) de como iluminar interiores realistas y la prueba de que el actor es un engranaje más dentro de esa maquinaria. Pareciera que Spielberg, a diferencia de Scorsese o Iñarritu, no se apoya del todo en el actor, se apoya en todos los otros aspectos que hacen a la película.
La Gran Apuesta (Adam McKay)  y Spotlight (acá En Primera Plana de Thomas McCarthy) tienen algo común: ambas se basan en hechos traumáticos de la realidad, ambas  tienen composiciones corales (es decir hay distintos personajes y todos tienen más o menos un protagonismo semejante) y ambas son de denuncia. La primera, describe la estafa del mercado inmobiliario en pleno Siglo XXI en Estados Unidos, la segunda da cuenta de distintos casos de curas abusadores. Ambas tienen un aire a película de estudio de internet (en un buen sentido) y se destacan más por la forma en la cual vas desplegando la información que por sus cualidades cinematográficas.
Brooklyn (dirigida por John Crowley) y Room (dirigida por Lenny Abrahamson) son dos buenas películas aunque su estética por momentos es más parecida a una propuesta para la televisión que para la pantalla grande. Eso no las hace malas películas. de hecho, Brooklyn es una película muy cuidada, con buenas actuaciones (Saorsi Ronan que está nominada brilla) y respetuosa del melodrama. Su entrada para competir como Mejor Película es extraña si tenemos en cuenta que Carol (dirigida por Todd Haynes por lejos una película bien cinematográfica) quedó afuera. Pero bueno, son esas “rarezas” comunes en los Oscar, recordemos que Hitchcock no ganó ninguno.
Por último, The Martian (acá Misión Rescate dirigida por Ridley Scott) una película atrapante que fusiona géneros como el de ciencia ficción y el musical y no lo hace de manera disonante. Podríamos decir que Misión Rescate está más a la par de Gravedad que de El Renacido o Mad Max. Es que las primeras son películas donde la post- producción (el diálogo entre el rodaje la trama y la edición) juega un papel clave. Por otro lado, las dos son películas de un solo actor/actriz y se desarrollan en ese mundo exterior que los humanos aún no hemos conquistado. En términos políticos Misión Rescate es una utopía medio naif, por el contrario El Renacido y Mad Max tienen connotaciones más cerca del aquí y ahora.
El Oscar como Mejor Película estaría entre Misión Rescate, Mad Max Fury Road y El Renacido. La película que gane no solo expresaré el juicio de los Miembros de la Academia sino una forma de hacer y entender al cine en el Siglo XXI dentro de la mayor industria: por un lado la jerarquización del estudio, de la post- producción y la computarización, por el otro el volver al ruedo, a la locación natural...pero a diferencia de lo que pasó con el neorrealismo: con mucho dinero. @LorenaCancelaAr

domingo, 8 de noviembre de 2015

30 Festival de Cine de Mar del Plata. Apunes 2. Ganadores.

Ya se conocieron los premios de la 30 edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y es grato saber que la película de la Competencia internacional El abrazo de la Serpiente de Ciro Guerra - una coproducción colombiana, argentina, venezolana- se quedó con el Astor de Oro a la Mejor película.


Teniendo en cuenta que entre los jurados se encontraba el Sr. Ricardo Aronovich (reconocido director de fotografía de títulos emblemáticos del cine local como Invasión de Hugo Santiago y que también trabajó con directores de la talla de Raúl Ruiz y Alan Resnais) el reconocimiento no sorprende. Es que si hay un aspecto que destaca de esta brillante película basada en los diarios de viaje de Theodor Koch- Grunberg  y Richard Evans Schultes, dos de los primeros científicos que recorrieron la amazonia colombiana en busca de una planta que creían medicinal, es el registro fotográfico en Super 35 mm.


La película alterna entre dos tiempos pasados: En uno un científico enfermo le exige a Karamakate que lo lleve al lugar donde se encuentra una supuesta planta sagrada. En el otro, nuevamente un científico, le exige a un solitario Karamakate que lo lleve al lugar donde se encuentra la misma planta sagrada. Filmada en riguroso blanco y negro, la película es una exploración sobre el encuentro de civilizaciones, pero también una meditación sobre el tiempo y la explotación de la naturaleza por manos de las corporaciones. Y a pesar de estar atravesada por referencias a otros relatos que abordaron el tema (Apocalipsis Now. Aguirre la Ira de Dios, El nuevo Mundo) el film de Guerra logra una voz absolutamente personal y de las más interesantes que ha dado el cine latinoamericano en los últimos años. Es que El abrazo de la serpiente es una película contemplativa (fiel a cierta tradición del cine de la región) pero al mismo tiempo bien construida en términos de trama. Es una aventura atrapante, local y folclórica pero no localista; es ideológica y sumamente política, pero sin maniqueísmos o declamaciones.


El resto del jurado estuvo integrado por el español Isaki Lacuesta (brillante director español  de títulos como La leyenda  del tiempo,  Los condenados, Los pasos dóciles entre otros), Marco Müller (director de festivales como Rotterdam, Roma y Venecia), Fiorella Moretti (directora de NDM, compañía especializada en ventas de cine de autor  de y hacia América Latina con sedes en México y Paris) y Elvio Gandolfo, ensayista y literato.

El director esloveno Iván Ostrochovsky se llevó el Astor al Mejor Director en la Competencia Internacional por Koza: un film austero, también sólidamente fotografiado, en colores, interpretado por un boxeador que hace de boxeador: Peter Koza Balaz antiguo luchador olímpico. Si hay algo que sorprende de este relato enjuto, de pocas palabras y rigurosa cámara fija es que ninguna de las peleas está filmada con la “ideal” steady de un lado u otro de los contrincantes. Es más, la última pelea (definitoria) solo es representada desde el fuera de campo. Esta elección es un verdadero acierto y seguramente ese fue uno de los aspectos que tuvo en cuenta el jurado al momento evaluar: La decisión del director de quitarle a la, o las peleas, todo sesgo de espectacularidad para concentrarse en el día a día de un luchador de las  bajas ligas que casi compite por el plato de comida, incluso arriesgando su propia vida, que tiene como manager a un ventajero y debe, además, mantener a una familia. En el periplo de Koza y su manager también emerge una Eslovenia desintegrada, sórdida, oscura. No por casualidad en la espalda del buzo de Koza leemos ESLOVENIA.  

(izq. Atom Egoyan)

El Premio del  Público, como anticipó quien suscribe en algunas intervenciones radiales, quedó en manos del consagrado director armenio-canadiense Atom Egoyan. Recuerda es una película que indaga en la vida de unos sobrevivientes del Holocausto  y tiene en el magistral Christopher Plummer  y su composición de Zev a su principal aliado. Este, con una incipiente enfermedad mental, acude al llamado de uno de sus compañeros del geriátrico para ejecutar una promesa que le había hecho a su difunta esposa, Ruth.

Recuerda, seguramente será recordado como el trabajo más lineal del director canadiense. Sin embargo es un film bien llevado que va mutando y, sobre todo, hace mutar a su personaje principal y lo que sabemos sobre él de manera magistral. Escrita por el joven Benjamin August, que de vuelta de un viaje a los Estados Unidos sintió que ya nadie hablaba de la guerra de Vietnam y pensó hacer algo similar con el Holocausto, la trama está construida en torno a la omisión y la memoria suprimida. En este punto, no sorprende que el director de origen armenio se haya sentido atraído por una historia que dice lo que no dice: el eje de sus anteriores trabajos, de Exótica a El Dulce Porvenir, fue justamente ese.

Sin embargo, a diferencia de sus películas construidas en forma de collage informacional, aquí los espectadores no dejamos de seguir ni un momento al personaje principal y los indicios que este, de una manera absolutamente hitchcockiana, va dejando en el camino y se resignifican al final. Mychael Danna, el colaborador de Egoyan desde hace años, aporta lo suyo a este trabajo sobre lo siniestro. Como le confirmó el cineasta a quien suscribe, la hermana de esta película es El viaje de Felicia donde Bob Hoskins (Hitch valga el guiño) interpretaba a un asesino serial que era el perfecto vecino. 

A propósito de cómo fue mutando su grupo de actores a lo largo de los años y si eso tuvo implicancias para su trabajo, Egoyan sostuvo “me interesa el diálogo con el público y para eso tengo que recurrir a estrellas.”. Aún así en sus trabajos, como en Adoration, siguen apareciendo su familia fílmica y real: En este Arsineé Khanjian, su esposa, interpreta uno de los roles. Recuerda se estrenará en los próximos en la Argentina. 

(En un salón del Hotel Provincial de Mar del Plata. Izq. Atom Egoyan, derecha quien firma) 

Los premios restantes de la Competencia Internacional recayeron en Erica Rivas que por su trabajo en la peícula La luz Incidente del argentino Ariel Rotter se llevó el Astor a la Mejor Actriz, en los actores de El Clan, de, chileno Pablo Larraín que también se quedó con el Premio al Mejor Guión.




jueves, 5 de noviembre de 2015

30 Festival de Cine de Mar del Plata/Apuntes 1



Seguramente el 30 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata sea recordado como el que tuvo la mejor programación en años. Y eso se debe a la presencia de José Martinez Suarez que desde que empezó su gestión al frente del evento se preocupó por poner en el centro de la escena a las películas y no a las “figuras” como se lo demandan, incluso, personas de su propia familia. Y después de mucho luchar cual naufrago contra esos y otros vientos (imagino, especulo) este año logró una Competencia Internacional a la altura de un festival de clase A - aunque podamos discutir esta categorización – , una sólida Competencia Argentina, una interesante Competencia Latinoamericana y a su vez contar con los últimos trabajos de directores a esta altura incuestionados (por su obra y el legado que empiezan a dejar en muchos) en el mapa del cine global como el tailandés Apichatpong Weerasethakul, el japonés Kitano, el taiwanés Tsai- Ming Liang (la lista de cineastas asiáticos podría seguir) y europeos como Arnaud Desplechin que con la película que abrió el festival, Tres recuerdos de mi Juventud, mantiene vivo el espíritu de Truffaut. 

El hecho de elegir para la Apertura una película francesa es todo un gesto para un festival que en algún momento quiso ser el faro del cine latinoamericano, una meta en parte difícil de conseguir al 100 %. Por un lado, los directores de la región muchas veces prefieren mostrar primero sus películas en los festivales europeos de más renombre. Por otro lado, elegir una película como Tres recuerdos de mi juventud para la inauguración es un homenaje al pasado, un guiño a la Generación del ’60 (a la cual se asocia al mismo Martinez Suarez)  que se nutrió de la nouvelle vague. Un “movimiento”, que como sostenía el mismo Godard, se jactaba de haber contado con  “los primeros cineastas en saber que Griffith existió”.

Aún así, y valga las paradojas, la mejor película de la Competencia Internacional vista por quien suscribe fue la colombiana El abrazo de la Serpiente de Ciro Guerra. Filmada en Super 35 mm en medio de la selva amazónica en la película de Guerra confluyen relatos tan dispares como Aguirre, la ira de Dios de Herzog, El nuevo Mundo de Terrence Malick y Apocalipsis Now de Coppola. Sin embargo, Guerra se las ingenia y crea algo original, superador en varios aspectos que escapa a los maniqueísmos en su exploración sobre el contraste entre el hombre occidental  “civilizado” y el hombre de la selva atrapante en cada plano, en cada diálogo, en cada posta y vuelta de río. El resultado: una película perfecta.

Debo decir que no me gusta hablar mal de las películas,  hoy más que ayer soy conciente de lo dificultoso que es la realización, pero la película argentina Mecánica Popular de Alejandro Agresti me pareció poco lograda en algunos aspectos. El más importante es que se supone que es una película de tesis que discurre filosóficamente sobre distintos temas pero sus personajes gritan tanto y están tan exasperados que en varios pasajes no entendí bien lo que decían. Zavadikner (quizás el personaje más soberbio y desagradable del cine argentino reciente) es el jefe de una editorial al que una noche se le aparece una escritora, Silvia, que violentamente le demanda que lo publique, esa misma Silvia luego se transforma en la esposa del editor que también le demanda y reclama cosas. En el medio de una catarata de insultos, enojos, pensamientos sofisticados, autores, pensadores disímiles, alcohol y sexo (una suerte de relato salvaje pero con pretensiones intelectuales) ocurre una fatalidad que se resignifica a la mañana siguiente. Me gustaron otras películas de esta director, que ha mostrado un gran talento en muchas circunstancias, pero de esta quedé en todo sentido afuera.

Cementerio de Esplendor
 
 El director que no me defraudó es el querido Apichatpong Weerasethakul que con Cementerio de esplendor indaga en la mecánica popular de un hospital de provincias en Tailandia donde conviven una mujer con una diferencia de centímetros en sus piernas, una psíquica y un soldado que se despierta y se duerme cada tanto. Conectados a través de sus sueños y sus relatos los personajes transitan distintos escenarios cotidianos que, vistos desde el lente de Joe, parecen sacados de un cuento de hadas. La verdad es que a las películas del tailandés es mejor verlas que tratar de explicarlas pero hay aspectos comunes a su vasta filmografía en esta como las trasmutaciones, la presencia de deidades paganas y las lagunas informacionales. Un cine de preguntas más que de certezas que no se parece a nada, ni a nadie. 

sábado, 12 de septiembre de 2015

15 Festival de Cine Alemán

La 15 edición del Festival de Cine Alemán que se desarrolla en Buenos Aires hasta el miércoles 16 de septiembre en los Villages Recoleta y Caballito, muestra una variada e interesante selección de títulos recientes (la mayoría de 2014) que confirman que la alemana es una cinematografía pujante y no solo sostenida por incuestionables referencias como Christian Petzold o  Doris Dörrie.

Para empezar, la película de Apertura del festival Laberinto de Mentiras de Giulio Ricciarelli es un retrato contundente sobre el inicio del juicio a los criminales de Auswichtz mentado por el fiscal Bauer. Lineal, clásica en su estructura de película de investigación (con referencias a las películas de juicios) la ópera prima de Ricciarelli (otrora actor) atrapa en su seguimiento a un joven fiscal que va descubriendo que a su alrededor no solo no quieren ver qué hicieron los nazis sino que además fueron muchos, de alguna manera, cómplices.

(Laberinto de Mentiras)

Sin embargo, lejos de otros films que abordaron el Holocausto con un sesgo amarillista o espectacular (apelando por ejemplo a la identificación emotiva y por tanto catártica del espectador) el film de Ricciarelli da cuenta de los procesos subterráneos, los cimientos del nazismo y también de la resistencia para que lo ocurrido se conozca. En ese punto, a pesar de su descripto clasicismo, la película se vuelve brechtiana. De hecho, ninguno de los personajes es mostrado como héroe, aún cuando hay motivos más que suficientes para que los veamos así.

Siguiendo con esta línea, Auswichtz como espacio físico, solo aparece como una referencia simbólica, en ningún momento los personajes lo transitan, o caminan. En Buenos Aires Ricciarelli expresó que esta elección fue deliberada y pensada, como también lo fue el hecho de que no aparezcan imágenes del horror.  Por supuesto, esto no alivia pero sí permite un acercamiento más profundo al tema.

(Giulio Ricciarelli en Buenos Aires)

Otro film para destacar es Las Mentiras de los Vencedores de Christoph Hochhäusler. Aquí un joven periodista de una revista de denuncias políticas y corrupción se interesa en el caso de un hombre que se quita la vida arrojándose a la jaula de un león en un Zoo. A partir de allí se entrecruzarán la guerra en Afganistán (habría que dejar de decir la guerra de porque los pobres afganos tienen poco que ver con eso) con una corporación que en principio recicla elementos tóxicos.

A Soderbergh quizás se le hubiera complicado hacer coincidir narrativamente las piezas de este rompecabezas pero Hockhäusler sale airoso y atrapa con una propuesta con referencias a los films noir, por la presencia de la femme fatale y la cita a Bogarth, que recuerdo al mejor Abel Ferrara. El director es también fundador de la revista Revólver.

Otra película fascinante es Remake, remis, rip-off de Cem Kaya, un documental que haciendo honor a su título se sostiene prácticamente por el trabajo de montaje y compaginación de entrevistas a los hacedores de películas realizadas en los años setenta en Turquía que eran, a su vez, versiones de películas norteamericanas de la época como El exorcista, La Guerra de las Galaxias, Rambo, etc. Mucho antes del lema de la piratería como forma de arte, propio del Siglo XXI, los turcos se las ingeniaron para hacer miles de películas.

(Rambos)

Pero lo que comienza en tono casi jocoso (mostrando el vómito de pasta que parece dentífrico de la doble de Linda Blair, la cantidad de canciones que sacadas de contexto funcionaban en otras escenas, el travelling sobre jabones de lavar la ropa) se termina transformando en una reflexión sobre el ímpetu por hacer películas a toda costa para satisfacer la demanda, salteando leyes de todo tipo: sindicales e incluso de seguridad e higiene.

Sorprende que el país del laureado Nuri Bilge Ceylán (director de Cuento de Invierno entre otros títulos de cine arte) tenga una tradición tan fuerte en películas pop pero eso de alguna manera quizás explique los productos actuales como la aquí popular telenovela Las mil y una noches.






viernes, 19 de junio de 2015

INTENSA MENTE de Disney-Pixar

Intensa Mente, la última entrega de Disney-Pixar  es una apuesta inteligente, brillante, creativa y los elogios podrían seguir. Pero ¿qué es lo que hace que este film, que cuenta en sus créditos a John Lasseter (director y productor de varios trabajos de Pixar como Toy Story) y a Peter Docter (Toy Story, UP) una auténtica gema en la historia del cine comercial? Varios aspectos…


Uno, el diálogo entre arte y ciencia, específicamente entre arte y neurociencia. Si bien en los últimos años muchas películas han tomado la mente como escenario para desarrollar las tramas (Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos o Memento) pocas habían sido tan específicas al momento de mostrar que el cerebro humano y todo lo que atañe a nuestra memoria está compartimentado. Tampoco ninguna película había sido tan elocuente al momento de señalar que en el cerebro pasa constantemente de todo y que, incluso, los vaivenes emocionales también tienen lugar allí.

Sí, en el film, hay algo de ilustración de algunos conceptos como pensamientos centrales, memoria a largo o corto plazo que seguramente en el futuro (como en su momento lo fueron el inconciente y/o conciente) serán de uso corriente, cotidiano y que también, quizás, sirvan a los científicos para ilustrar algunos aspectos de sus clases, pero la película de Pixar no se queda allí. Intensa Mente no es manual sino que se las arregla para a partir de allí contar una historia que transcurre casi enteramente en la mente de su protagonista: Riley.

En este sentido, hay muchas tramas simultáneas en la película. Una es la interacción de Riley y el mundo exterior: la relación con sus padres y la mudanza que la lleva de una ciudad a otra, por un lado, otra es la historia de las emociones que la habitan (Furia, Alegría, Desagrado, Temor y Tristeza) y por último está la historia, el viaje alucinante, de Alegría y Tristeza por los recuerdos de Riley. Todas las tramas están entrelazadas con un  ritmo y una armonía dignos de admirar.

La trama más importante es el viaje de Alegría y Tristeza. Siguiendo las premisas del viaje de iniciación, los personajes viven una aventura que los lleva a conocer y descubrir cosas que no sabían. Una de ellas, por ejemplo, que Alegría también necesita a la Tristeza para armonizar la vida de Riley. Es que, lógicamente, Riley no puede vivir todo el tiempo contenta.


Este descubrimiento que se da en el desenlace de la película (y no develaré cómo ni por qué) es muy importante, si se quiere, como mensaje: para crecer hay cosas que debemos dejar atrás. A diferencia de muchas otras películas infantiles en Intensa Mente la pérdida la lleva a Riley a crecer, a fortalecer su personalidad.

Intensa Mente no es una película sin mensaje (o moraleja sino no sería un cuento infantil) pero su  mensaje es superador de otros alimentados por los cuentos infantiles u otras películas de Disney donde la pérdida condicionaba a los personajes, los hacía más débiles, como a Bambi y/o Cenicienta, y por tanto más proclives a los abusos.

También es superadora del asunto de las princesas. De hecho, en un momento las Emociones las descartan o se refieren a ellas como una etapa que hay que dejar atrás. Teniendo en cuenta los traumas que también conlleva creer en los príncipes azules (véase sino Las 50 sombras de Grey y/o la local Abzurdah en este blog) es para celebrar que Intensa Mente apueste a contar la historia de una niña en tránsito hacia la adolescencia y que lo haga haciendo hincapié en que para superar las situaciones ella cuenta con sus propias emociones como aliadas y no con la ayuda de un agente externo: llámese príncipe o hada madrina. 

Por otro lado, es una película que también se nutre de las filosofías orientales, del Budismo específicamente, ya que se refiere a los pensamientos que nos habitan (los buenos y los malos) y cómo contrarrestarlos, sobre todo a estos últimos.

Está circulando un cortometraje: Brain Divided de Josiah Haworth, Joon Shik Song and Joon Soo Song que también parte de la premisa del adentro y del afuera, de lo que decimos y pensamos y de cómo a veces esas corrientes pueden ser contradictorias. Aún cuando los realizadores del corto negaron ellos mismos cualquier intento de copia (de un lado u otro) las semejanzas son realmente sorprendentes. Pero acaso esta premisa de lo que decimos y pensamos ¿no estaba ya presente en la serie de fines de los noventa Ally McBeal?

Aquí se puede ver Brain Divided: https://www.youtube.com/watch?v=JuyB7NO0EYY

En pocas palabras, la pureza, la originalidad en la era de la reproductibilidad es una “virtud” difícil de alcanzar pero qué hermoso es ir al cine a enfrentarse con algo conocido y al mismo tiempo innovador, con una película como Intensa Mente que tiene las dosis exactas de experimentación y esquematismo y que, como ocurre pocas veces, nos hace salir del cine mejores y no: lo contrario.